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A todos nos gusta empezar el año nuevo con un montón de buenos propósitos: dejar de fumar, ahorrar más, hacer más deporte... Hay uno que a muchos se nos ocurre, pero cuesta demasiado llevarlo a cabo y más aún mantenerlo: la dieta. Tras todas las comilonas toca volver a ponerse en forma, aunque es demasiado difícil ponerse a ello.

Pero existe una dieta que puede facilitarnos mucho la tarea, es la dieta disociada. Esto es, que se puede comer la cantidad que se quiera, siempre y cuando lo hagamos a nuestra hora y sin mezclar alimentos de las diferentes clases en las comidas principales: comida y cena.

¿Cuáles son las dos clases de alimentos que no podemos mezclar? Los hidratos de carbono, que se encuentran en el pan, la pasta, el arroz, las legumbres, las patatas y los cereales, y las proteínas de carnes, pescados, huevos y lácteos. Las frutas, verduras y hortalizas son un comodín que podrán mezclarse tanto con proteínas como con hidratos de carbono.

Para que esta dieta funcione hay que seguir una serie de pautas, cuanto más estrictos y concienzudos seamos con ellas, mayor éxito lograremos. Lo primero, tenemos que hacer 5 comidas al día. Lo segundo, jamás se comen hidratos después de las 19 horas, así nos dará tiempo a quemar gran parte de ellos antes de acostarnos. Tercero, evitaremos los fritos y la margarina. Por último, si seguimos estas pautas podremos comer la cantidad que queramos únicamente en las dos comidas principales; esto es lo genial de esta dieta y lo que nos reduce la sensación de ansiedad.

Un ejemplo de lo que puede ser la dieta de un día nos aclarará:

  • desayuno (8.00): tostada con tomate y un café con leche desnatada.
  • media mañana (11.30): un yogurt y una pieza de fruta
  • comida (15.00): spaguetti al ajillo con setas (¡La cantidad que queramos!)
  • merienda (18.30): sandwich de jamón serrano
  • cena (22.00): merluza a la riojana con ensalada (¡La cantidad que queramos!)